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LA TEORIA DE LA INTEGRACIÓN SENSORIAL

METODO AYRES

Jueves 27 de septiembre de 2012, por Maribel Moyano (actualizado el 25 de septiembre de 2012)    Ver en formato PDF

La integración sensorial se define como el acto de organizar las sensaciones para su uso. Es un proceso inconsciente del cerebro y organiza la información que detectan los sentidos. Da significado a las experiencias clasificando toda la información y seleccionando lo importante. Nos permite actuar o responder a la situación que experimentamos de un modo significativo esto se conoce como respuesta adaptativa. Por último, forma la base del aprendizaje académico y de la conducta social.

METODO AYRES (LA TEORIA DE LA INTEGRACION SENSORIAL)

El primer paso de casi todo lo que aprende una persona se produce a través del proceso de integración de sus sistemas sensoriales. Posteriormente, el aprendizaje más intelectual y académico puede ocurrir en la corteza cerebral. Aprender es una función de todo el conjunto del sistema nervioso. Cuanto más coordinadamente trabajen los sistemas sensoriales, más se aprende y más fácil es aprender.

Es importante distinguir entre las disfunciones de integración sensorial y otras condiciones que pueden causar problemas de aprendizaje. Una disfunción de la integración sensorial es un mal funcionamiento y no una ausencia de función Según la doctora Jean Ayres, las causas de disfunción de la integración sensorial podrían ser las siguientes: problemas durante el parto, factores hereditarios y químicos o bien una falta de estimulación sensorial. Los síntomas son la hiperactividad y la distracción, problemas de lenguaje, problemas de comportamiento, ligeros problemas de coordinación y de control postural y problemas de aprendizaje (lectura, escritura, matemáticas).

Existen niños normales, incluso con niveles de inteligencia superiores a la media, pero que no perciben el mundo que les rodea como los demás. Tienen reacciones emotivas exageradas y no pueden soportar cambios en su rutina diaria. No son capaces de atender en clase, no comprenden bien lo que se les explica, parecen vagos, tienen graves problemas con la lecto-escritura y/o no pueden estar quietos ni un instante. Son candidatos ideales al fracaso escolar y a caer en la pérdida de la autoestima. Los castigos o las clases particulares complementarias no surten mucho efecto. ¿Por qué todo esto? Padecen un problema de integración sensorial. La información que llega a su cerebro no es bien procesada y son víctimas de esa desorganización.

Por supuesto, no todos los problemas de aprendizaje y de comportamiento en los niños se deben a una mala integración sensorial. Pero los expertos (Carte y otros, 1984. Developmental and Behavioral Pediatrics, 5 (4), pp.189-194) consideran que un 70 por ciento de dichos problemas son causados, en modo más o menos directo, por disfunciones en la integración sensorial. La teoría de la integración sensorial aplicada a niños que padecen este problema se basa en el hecho de que los estímulos vestibulares (los relacionados con el movimiento), los proprioceptivos (los relacionados con los músculos y articulaciones) y los táctiles no son interpretados por el sistema nervioso de estos pequeños de la misma manera que lo hace el sistema nervioso de la mayoría de los niños.

Las deficiencias en el procesamiento sensorial se manifiestan frecuentemente en comportamientos de búsqueda de estímulos o de evitación de estímulos. En ambos casos, la consecuencia es que el niño se mueve mucho, lo cual interfiere tanto en su capacidad de prestar atención como en su comportamiento, que muchas veces no es el que los demás esperan de él. Asimismo, ese procesamiento sensorial anómalo provoca que al pequeño le resulte difícil filtrar, seleccionar los diversos estímulos sensoriales que recibe. Porque atiende en la misma medida a la sensación de la ropa sobre su piel, que al ruido de un camión en la calle o a la voz de la maestra en clase. Es decir, su cerebro no es capaz de inhibir las sensaciones sin relevancia para atender solamente a las que la tienen. Por ello, porque es una circunstancia que está fuera del control voluntario del individuo afectado, la política de castigos y recompensas -aunque puede ayudar a mejorar algo el comportamiento del niño- no soluciona el problema, que a menudo provoca una pérdida de autoestima y un aislamiento académico y del círculo de amigos habitual que, en demasiadas ocasiones, conducen finalmente a los muchachos afectados a la calle y a caer en la delincuencia. En Estados Unidos, donde más estudios existen sobre este problema, alrededor de un 50 por ciento de los delincuentes juveniles padeció en su niñez problemas de integración sensorial y fracaso escolar. Una disfunción en la integración sensorial es como un embotellamiento en el cerebro. “Cuando el cerebro no procesa bien la información sensorial, tampoco dirige eficazmente el comportamiento”. Los niños con disfunción en la integración sensorial suelen presentar un patrón de desarrollo desigual: algunas partes de su sistema nervioso funcionan de una forma desordenada o irregular y otros hacen su trabajo de forma normal. El niño con disfunción en integración sensorial tiende a padecer más problemas de planificación motriz y menos de razonamiento o intelecto.

En adolescentes la terapia puede ayudarle aprender a facilitar ciertos mensajes y a inhibir otros, a dirigir información a los lugares adecuados de su cerebro y su cuerpo y a coordinar todos los mensajes para generar percepciones y comportamientos prácticos.

Las terapias que parten del marco de integración sensorial no se concentran en el aprendizaje de destrezas específicas, como aprender a leer o escribir, sino a que el niño aprenda a organizar su cerebro para que funcione cada vez mejor. La terapia se basa principalmente en estimulación vestibular (movimiento del cuerpo en el espacio en diferentes direcciones).

En países como Australia, Canadá, Estados Unidos o Suecia, los tratamientos de integración sensorial son habituales desde hace varias décadas, tanto en el ámbito sanitario como en el escolar, para remediar estos problemas, pero por desgracia en España aún son muy pocos los niños que se benefician de dicho enfoque terapéutico. El País Vasco es la única comunidad autónoma española que ya ofrece a los escolares servicios de Terapia Ocupacional Pediátrica, dentro de los cuales se incluyen tratamientos basados en la teoría de la integración sensorial. Primer libro sobre el tema, Sensory Integration and Learning Disorders, de la doctora Jean Ayres, ha sido publicado por Ediciones Nobel Problemas de aprendizaje en la infancia – La descoordinación motriz, la hiperactividad y las dificultades académicas desde el enfoque de la teoría de la integración sensorial, un libro de Isabelle Beaudry dirigido a los padres y a todos aquellos que tratan con niños, como son maestros, pediatras, fisioterapeutas, psicólogos o logopedas. En España existe la Asociación Española de Integración Sensorial (AEIS).

En este blog hay una entrada dedicada a los libros publicados en castellano sobre este tema: http://alternativasterapias.blogspot.com/2007/11/integracin-sensorial-bibliografa-en.html Recomendado "La integración sensorial y el niño" de Jean Ayres, editado por Trillas. Es muy bueno y ayudará mucho a los padres y maestros a comprender cómo se siente el niño y el por qué de sus reacciones y su comportamiento. Hay varios artículos sobre Integración Sensorial en este blog, incluídos listados de profesionales y centros.

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